LPWATras saber que Strategy Analytics ha previsto más de 3.000 millones de conexiones para finales de 2020, y con el objetivo de satisfacer las necesidades futuras de comunicación del Internet de las Cosas (IoT), las empresas del sector han estado desarrollando redes de área amplia de bajo consumo (LPWA). Sus aplicaciones están en discusión: wearables, dispositivos de seguimiento de activos, sistemas de medición, etc. Pero ¿aporta esto algún valor añadido al mercado de comunicaciones para redes corporativas o tradicionales?


Al estudiar las características de las tecnologías LPWA, el ancho de banda que se podría alcanzar (de unos pocos Kb por segundo a 1 Mbps, dependiendo de la opción escogida) dista mucho del que ofrecen las últimas tecnologías WAN que se usan en redes corporativas (cuya velocidad se mide en varios Gbps). ¿Deberíamos, por tanto, descartar esta alternativa solo por el ancho de banda?
Si las comparamos con las tecnologías de red previas basadas en la conmutación de circuitos, como X.25 o RDSI, las redes de banda ancha basadas en paquetes y siempre conectadas que se usan hoy en día en comunicaciones WAN corporativas aportaron muchas ventajas. Sin embargo, con el cambio sacrificamos una funcionalidad: la gestión fuera de banda es muy útil para la instalación de dispositivos de acceso remoto y para accesos de emergencia cuando la red principal tiene problemas. Por ejemplo, los dispositivos Teldat y Bintec-elmeg con interfaz RDSI podían gestionarse siempre de forma remota a través de estas interfaces de marcación.

¿Puede la tecnología LPWA sustituir a esta interfaz de gestión fuera de banda?

De ser así, la experiencia de los usuarios deberá mejorarse o (como mínimo) mantenerse igual.
Las tecnologías LPWA han sido diseñadas con tres objetivos en mente:
• Bajo coste.
• Mayor cobertura.
• Bajo consumo.
Proporcionar una solución asequible en términos de coste es crucial cuando se pretende hacerla extensiva a millones de dispositivos (muchos de ellos bastante económicos de por sí). La solución en materia de comunicaciones no puede ser más cara que el producto que se pretende conectar. Del mismo modo, y puesto que su uso estará limitado a las acciones de instalación y resolución de problemas, la interfaz de gestión fuera de banda no puede ser más cara que la interfaz de comunicaciones normal. Los dispositivos IoT instalados en lugares en los que la cobertura móvil tradicional es insuficiente (como sótanos) sí se beneficiarán de la ampliación en la cobertura. Lo mismo harán los dispositivos de comunicación corporativa (routers), que suelen colocarse también en lugares con poca cobertura (como armarios en el subsuelo).
El bajo consumo, por regla general, es una característica siempre apreciada, ya que contribuye a reducir costes y a ampliar la vida útil de la batería existente. En el caso de las aplicaciones IoT, lograr un bajo consumo mientras se garantizan las comunicaciones en actividades tan duras y exigentes como el seguimiento de activos o la lectura de contadores de gas y de agua resulta crucial. En lo que respecta a las redes corporativas WAN, el bajo consumo, aunque preferible, no es determinante, porque los routers suelen alimentarse a través de la fuente CA principal.
Existen otros factores, además de la idoneidad de la tecnología, que merece la pena considerar a la hora de defender la viabilidad financiera y comercial del proyecto. Por ejemplo, la disponibilidad de servicios en el cliente empresarial o la posibilidad de contar con una interfaz única o tecnología que permita unificar existencias de routers en el almacén, jugará un rol relevante en los aspectos financieros.
En lo que respecta a las tecnologías LPWA, algunos nombres ya empiezan a sonar con fuerza. LoRA o Sigfox operan en el espectro no sometido a licencia, mientras que otras se integran en el estándar 3 GPP y operan en el espectro autorizado, como EC-GSM-IoT, LTE MTC Cat M1 y NB-IoT.
Por desgracia, no hay una solución universal que pueda aplicarse a todos los clientes y geografías. Las tecnologías que operan en bandas con licencia no sufren interferencias y su calidad está garantizada. También se benefician de la infraestructura existente, debido a que pueden desplegarse por las actuales redes. Por ello, estas tecnologías están mejor posicionadas para su uso en redes corporativas en las que ya se recurre a un servicio LTE como respaldo o interfaz de gestión en banda.
Parece que NB-IOT está ganando terreno en Europa, donde las principales operadoras están implantando la tecnología y los proveedores lanzan módulos y productos compatibles.
En Teldat tenemos, como proyecto futuro, añadir esta opción de gestión fuera de banda en routers corporativos para procesos de instalación y resolución de problemas. ¡Permanezcan atentos a nuestras novedades!


Sobre el autor

Eduardo Tejedor
Eduardo Tejedor
Ingeniero de telecomunicaciones, V.P. Marketing Estratégico

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