La cobertura de código, algo a tener en cuenta cuando usamos aplicaciones de software

code coverageLa cobertura de código es un concepto que afecta a cualquier aplicación de software existente, desde programas para PC, apps para móviles, la última aplicación para tu SmartTV o el firmware de un router. No es un concepto que dependa de si el software en cuestión se conecta a Internet. Y sí, nos afecta a todos. Hoy veremos qué es y cómo convivir con ella.

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Javier Dargel: Ingeniero de Telecomunicación en el Departamento de I+D de Teldat. Dentro de dicho departamento forma parte del equipo dedicado a desarrollos del sistema operativo.

Internet de las cosas: ¿un regalo envenenado?

iotEste año, el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) conectará a unos 5.000 millones de terminales y dispositivos. ¿Es una buena idea desde el punto de vista de la seguridad? 

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Heidi Eggerstedt: Heidi Eggerstedt es parte del Departamento de Marketing de bintec-elmeg. Dentro de este departamento es la responsable de la documentación de marketing y traducciones

Routers de máximo rendimiento; ¿quién da más?

Router cloud para oficinasEl rendimiento, la potencia, el consumo energético y la vida útil de los routers representan factores medibles en los tests de producto; ahora bien, los datos dependen de las condiciones bajo las cuales los fabricantes realizan las pruebas. ¡La transparencia es vital!

Tras 10 años y más de 400.000 km, he de despedirme de mi pequeño Citroen Xsara, ¿quién habló de obsolescencia programada? Me despido de él con cierta nostalgia, porque en realidad me ha dado más alegrías que problemas. Un aspecto que personalmente valoro a la hora de buscar un sustituto es el consumo contenido, pues con 40.000 km anuales es algo a tener muy en cuenta. El primer paso es, lógicamente, documentarse con los datos oficiales del fabricante. Al hacerlo,se agradece el avance tecnológico de estos años a tenor de los datos publicados: rápidamente, encontramos consumos de menos de 5 litros a los 100 km en coches de tamaño medio con motores de potencia considerable e incluso 4 litros a los 100 km o menos, si nos apañamos con motores menos potentes que simplemente rocen los 100 CV. Y eso sin siquiera considerar vehículos eléctricos o híbridos; ¡bienvenida sea la tecnología! El segundo paso es Internet. Webs especializadas con comparativas, tendencias, experiencias, pruebas, foros de usuarios… A veces el exceso de información puede conducir a la desinformación. Pero en lo referente al consumo hay cierta unanimidad: Los datos oficiales del fabricante suelen quedar por debajo (a veces notablemente) de los que los usuarios reportan. Bien, tampoco hemos descubierto la penicilina, creo que es algo de dominio público. Entonces¿nos engañan los fabricantes?, creo que aquí mi impresión como usuario es también compartida por la mayoría: los fabricantes seguramente no nos engañan, únicamente varían “las condiciones”.

Lo mismo puede extrapolarse a numerosos casos en que los productos son calificados mediante datos cuantitativos (el consumo de un electrodoméstico, las duración de la batería de un móvil, el tiempo estimado de vida de un dispositivo…) . Es una obviedad, pero las condiciones en las que se obtienen los datos son casi tan importantes como los datos mismos, y eso es algo a lo que no siempre se le da la importancia que merece.

La función de los tests de producto

En las telecomunicaciones, sobre todo en el acceso de las sedes remotas a la red corporativa, hay dos factores que determinan la validez o no del router de acceso, uno es cualitativo: la disponibilidad de interfaces y funcionalidades; y el otro cuantitativo: la velocidad a la que el equipo es capaz de explotarlos. El primer factor ha sido en muchas ocasiones condicionante del segundo, léase por ejemplo las transiciones de redes basadas en líneas series (X25, FR, PP…) a RDSI, posteriormente ADSL y VDSL, y finalmente a conexiones (Giga) ethernet y fibra.

Prácticamente en todos los casos la transición del método de acceso determinaba la velocidad del mismo y por tanto la potencia exigida al equipo. Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos con que las conexiones típicas de las sedes (ethernet y fibra) solo se están explotando a una pequeña fracción de su capacidad (típicamente 100Mbps, es decir un 10%), por lo que permiten un largo recorrido, de forma que el segundo factor (la potencia del equipo, llámese velocidad, rendimiento, capacidad, performance, throughput…) adquiere un papel fundamental en la determinación de la idoneidad del producto de cara a esperar una periodo de vida útil razonable. Al mismo tiempo, es evidente que un nivel adecuado de potencia asegura un desempeño adecuado durante dicho tiempo de vida, factores ambos que impactan tanto en el desarrollo del negocio como en la cuenta de resultados.

Por desgracia, los recursos en Internet que recojan información de usuarios sobre routers profesionales son mucho más limitados que los existentes acerca de vehículos, móviles o electrodomésticos, con lo cual, en muchas ocasiones, no hay más opción que confiar en los datos publicados por los fabricantes. ¡Y aquí es donde quería ir a parar!, dado que, como responsable de producto, conozco la cuestión…

¿Cómo se mide el rendimiento de un router

Las condiciones bajo las cuales se determina el rendimiento máximo de un router de acceso son absolutamente determinantes, y afectan al resultado de forma mucho más impactante que en el caso del consumo de combustible al que me refería al principio. Así, además de la información de XXX Mbps soportado por un router, es necesario puntualizar entre otras cosas si el dato es unidireccional o bidireccional (si se soporta XXX Mbps solo en un sentido o XXX Mbps en cada sentido), pues obviamente tiene un impacto del 100% en el valor publicado.

Otra circunstancia de peso es el tamaño del paquete usado en la prueba para obtener los XXX Mbps, puesto que la carga de conmutación de un paquete es independiente de su tamaño, o  dicho de otra forma, la potencia de un equipo viene determinada por los Paquetes Por Segundo (PPS) que es capaz de procesar. De este modo, una prueba con paquetes de 100 bytes dará un resultado, mientras que la misma prueba con paquetes de 1500 bytes, ¡ofrecerá una cifra 15 veces mayor!

Finalmente, otra circunstancia de peso es la configuración cargada en el router, que puede tener también un efecto tan importante como las anteriores.

Para evitar estos problemas, se ha estandarizado un patrón de pruebas en unas condiciones dadas, recogidas en las RFC2544 y RFC6815. En un mundo ideal, los fabricantes usarían estos estándares y se podrían comparar de forma directa y sin incertidumbre los datos publicados. Un pequeño inconveniente de estas pruebas es que no proporcionan un único resultado, sino un conjunto de resultados obtenidos a partir de un conjunto de condiciones, pero esa es otra historia que ya explicaremos otro día.

Eficiencia energética: routers potentes y de gran rendimiento

El rendimiento de los routers Teldat suele ser muy superior al de los routers de la competencia de precio similar. En ocasiones, x4 y x5 veces más potente.

Por otro lado, al facilitar los datos de rendimiento intentamos ser lo más objetivos posible, indicando siempre la información en bidireccional (el dato indicado por cada sentido de forma simultánea), con tamaño de paquete IMIX (media estadística del tráfico en Internet) y con una configuración de complejidad media (ACLs + QoS), es decir, en las condiciones más parecidas a la realidad para que no haya sorpresas como en el caso del consumo de gasolina…

Marcel Gil: Jefe de línea de negocio: SD-WAN

En el ojo de la tormenta

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Muchos de los lectores, habrán oído hablar de una película que actualmente está en cartelera y que se llama El ojo de la tormenta. Cuenta la historia de un pequeño pueblo del medio oeste americano, que sufre el paso de varias tormentas, tornados y enormes huracanes. Para aquellos que piensen que están en un post equivocado y que esperaban leer sobre tecnología, pueden seguir leyendo. Es un post sobre tecnología (aunque no lo parezca, aún), como veremos más adelante.  Pero el otro día, mientras veía la película me di cuenta de algunos detalles que me recordaron algunas características sobre el negocio de routers en el que nos movemos.

La película no ofrece nada nuevo. Y menos para aquellos de nosotros que vimos Twister en los 80, una muy similar en los 80, que entre otras cosas tenía una imagen de una vaca volando que la mayoría recordamos. Lo interesante es que esta vez la película la vimos en experience mode.  Lo que quiere decir que el cine había sacrificado la mitad de la sala para instalar unos ventiladores enormes equipados con vaporizadores de agua que estaban coordinados con las imágenes de la película.  Así, cuando los personajes sufrían los rigores de la tormenta, el sistema ponía en marcha los ventiladores y un fuerte viento cargado de gotas de agua llegaba hasta el público. Dado que el principal hilo conductor de la película es la repetición de escenas muy similares, cuando las luces se encienden el público está helado y mojado. Es posible que haya gente que esté convencida que esto es una buena idea, pero bajo nuestro punto de vista, no estamos muy convencidos de que así sea. Veamos por qué.

Para empezar, y contrario a lo que pudiera parecer, este sistema no ayuda en absoluto a introducirse en la película. Uno está mucho más preocupado por cuándo se van a poner en marcha los ventiladores, la fuerza del aire, la cantidad de agua y otras cosas que poco tienen que ver con historia que cuenta la película (por simple que sea).  Y al final, lo único que se quiere es que se termine cuanto antes para salir corriendo a por una toalla y algo caliente. Por otra parte, el cine tuvo que sacrificar la mitad de las entradas de la sala e invertir en crear un sistema que a los clientes puede gustarles o no, pero que además no supone una mejora significativa en la experiencia de ver la película. Y finalmente, la entrada es más cara. Así que muchos de los clientes seguramente, preferirán ahorrarse el dinero.

Y aquí es donde volvemos a nuestro negocio de routers (sí, este es un post sobre tecnología). Para empezar, y citando el título de la película, es exactamente donde nos encontramos: En el ojo de la tormenta. Temas como NFV, SND, seguridad o movilidad, van a traer cambios muy importantes en la forma en la que los operadores consideran las redes de acceso. Pero además de juegos de palabras obvios, veamos donde están las similitudes entre un fabricante de tecnología y la experiencia  del cine.

  • Eficiencia: Las necesidades generales de los clientes, en lo que se refiere a equipamiento de red, son bastante conocidas. Muchos fabricantes llenan sus equipos de funciones que los clientes no necesitan, y que solo consiguen sobrecargar la capacidad del equipo y disminuir el  rendimiento de aquellas que el cliente necesita y por las que paga.  Exactamente como en la película, en la que la historia pierde todo el interés que pasa a la tormenta interna artificial.
  • Inversión: Cuando un fabricante diseña un roadmap de producto, el retorno de la inversión es uno de los puntos claves. Y por tanto, se invierte en desarrollar funciones que demanden la mayoría de los usuarios, o funciones que tengan una demanda clara por parte de un nicho de mercado o de clientes especiales. De otra forma, la inversión es inútil. Durante toda la película, el pensamiento recurrente era: Y aparte de para una película de huracanes, ¿para qué puede ser útil esta inversión en infraestructura? Porque tiene una reutilización muy complicada para cualquier otro tipo de películas (o al menos para un número muy reducido de ellas).
  • Precio: ¿Está el cliente preparado para pagar un precio extra por lo que se ofrece?  Vivimos en un mundo en el que los presupuestos se recortan cada día. Y los clientes tratan de ahorrar cuanto pueden en aquellos aspectos que no son realmente necesarios. ¿Es razonable cobrar un extra (y arriesgarse a que el precio esté fuera de mercado) por funcionalidades que el cliente no necesita o  que quizá no aprecie?

Como se ve, no encontramos la película muy interesante (ni con ventiladores, ni sin ellos), pero llegamos a la conclusión de que quizá tiene sentido prescindir de algunas funcionalidades atractivas, y llamativas y marketeables  que de cara al cliente sólo sirven para aumentar los costes y sin embargo no aportan una solución mejor a lo que buscan (que en este caso, obviamente, era ver una buena película).

Esto es lo primero que tenemos en cuenta en Teldat cuando diseñamos nuestros equipos. Cómo resolver las necesidades de los clientes al menor precio posible.  Y para ello, lo primero que hacemos es descubrir qué es lo que buscan y qué es lo que quieren. Y enfocarnos en ello, sin añadir adornos que nos permitan cobrar un precio mayor, pero que no aporten un valor significativo. Esto es lo que en Teldat llamamos Competitividad. Y es una de nuestras mayores fortalezas.

 

Lola Miravet: Ingeniera de Telecomunicaciones, es la Directora del Departamento de Marketing Corporativo de Teldat

Qué solución de enrutamiento elegir: ¿A, B, C… o T?

A la hora de escoger un servicio de enrutamiento es muy fácil dejarse llevar por lo que hace la mayoría: guiarse por modas, o directamente, elegir la primera opción con la que se encuentra uno; en lugar de ello, ¿por qué no tomar una decisión racional?

Veámoslo con una analogía. No existe razón para acogerse al orden canónico del alfabeto. ¿O sí la hay? ¿Habéis pensado en ello? ¿Es importante? Puede que no, pero la gran mayoría de nosotros ha deseado en algún momento, que el orden alfabético por el que se nos reclamaba para alguna actividad, o se nos clasificaba en un determinado grupo, fuera otro distinto. O que nuestro apellido empezara por una letra diferente, que para el caso es lo mismo.

Un proceso de selección basado en el alfabeto no constituye una decisión racional. Interviene el azar (menos para uno mismo, puesto que la suerte está echada desde el principio). Existen muchas cosas en nuestro día a día que hacemos por razones desconocidas, o peor aún, basándonos en criterios equivocados. Los seres humanos somos animales de rutinas, y tendemos a estandarizar comportamientos con los que nos sentimos cómodos. Nos aferramos a ellos. Pensamos que es el modo más eficiente de proceder, y si tenemos en cuenta la falta de tiempo y los problemas para adoptar demasiados compromisos personales que casi todos padecemos, podría tener sentido. Y así, a menudo olvidamos que las razones deben ajustarse al objetivo que perseguimos.

¿Por qué seguimos verificando nuestros correos electrónicos en nuestro tiempo libre, aunque no estemos esperando nada (excepto spam, si acaso)? Porque es nuestra rutina. O cuando nos comprometemos “definitivamente” a ponernos en forma… ¿Por qué seguimos sentados en el sofá en lugar de correr al gimnasio? Somos capaces de encontrar millones de razones “válidas” para justificarnos en lugar de poner los medios para alcanzar nuestro objetivo.

Las consecuencias de tomar decisiones irreflexivas en el ámbito de las TIC

Los ejemplos que hemos visto hasta ahora pertenecen a la esfera de nuestra vida cotidiana. No revisten mayor importancia, dado que no suponen un impacto en otras personas a parte de nosotros mismos. El verdadero problema viene cuando aplicamos el mismo comportamiento en nuestra vida profesional. Aquí, y especialmente en el área de las TIC, toda decisión tiene un impacto directo en el rendimiento de las personas, la efectividad de la organización y los resultados financieros de la empresa. No olvidéis que el sector TIC es la plataforma sobre la que se construyen hoy los procesos de empresa.

Pensad en ello un momento: ¿cuántos procesos de compra de TIC culminan con una decisión que no se ajusta del todo a las necesidades de nuestro proyecto? Por supuesto que el tiempo y los recursos pueden suponer un problema. De modo que a veces (todos nosotros) tendemos a elegir a los fabricantes más reconocidos, o al comercial que nos presiona constantemente para llegar a un acuerdo, o la opción con la que nos sentimos más cómodos, sin que haya necesariamente una razón objetiva que apoye esta preferencia . ¿Por qué lo hacemos? Pues porque es lo que todo el mundo hace y, por tanto, nadie nos lo echará en cara si algo sale mal.

Quizá, de este modo, estamos perdiendo oportunidades de cambiar, de innovar... En resumen, de encontrar soluciones que mejoren nuestra organización. Las empresas grandes no siempre poseen la solución definitiva. Especialmente, en lo que concierne al sector TIC. Las empresas medianas, no tan grandes, a menudo poseen algunas ventajas indiscutibles para sus clientes.

  • Mayor permeabilidad respecto a las innovaciones tecnológicas: en las compañías de gran envergadura, implementar cambios es complejo y económicamente muy costoso.
  • Flexibilidad a la hora de ofrecer soluciones específicas a una variedad de clientes distintos: las grandes empresas, por el contrario, ofrecen procesos estandarizados a los que el cliente, al fin y al cabo, se debe adaptar.

En la mayor parte de los casos, los vendedores genéricos, con un modelo de negocio de un solo tamaño para todos, no pueden permitirse ofrecer demasiados detalles funcionales. Y así, la organización termina careciendo de una solución que les ahorra preocupaciones, tiempo y dinero. Al final, esta política empresarial acaba teniendo un impacto negativo en los resultados financieros; los propios y los de sus clientes.

Soluciones específicas para necesidades de enrutamiento concretas

Salirse de los estándares, abandonar el camino marcado por la mayoría… ¡no es gratis! Requiere esfuerzo, pruebas, tiempo, dedicación… Así como asumir algunos riesgos. Pero si funciona, todo se traduce en un valor añadido del que las empresas se pueden beneficiar. Conocemos todos los pasos, porque lo hemos observado en nuestros clientes, esparcidos por todo el mundo. Desde la incredulidad y el escepticismo, a la sorpresa, para llegar por fin a una lealtad que perdura durante años. De estas gratificantes experiencias con nuestros clientes de siempre, también se benefician quienes ahora confían en nosotros por primera vez.

Sabemos cómo ayudar a cualquier organización a obtener las mejores soluciones para sus necesidades de enrutamiento.

Y volviendo a la analogía con el alfabeto, cambiar el orden establecido no solo era posible. Sino que también era más sencillo de lo que pudiera parecer. Lo llevamos haciendo desde el principio: ayudando a clientes como vosotros, a decidir si en lo que respecta a sus necesidades concretas de enrutamiento, la “T” debería ser la primera opción a considerar, en lugar de A, B o C ¡Y que sean otros quienes se dejan llevar por la corriente!

Lola Miravet: Ingeniera de Telecomunicaciones, es la Directora del Departamento de Marketing Corporativo de Teldat
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