smartcitiesCon la revolución tecnológica, las ciudades están sometidas a una transformación continua para responder a las necesidades de los ciudadanos que las habitan, y para mejorar su sostenibilidad. Con la irrupción del IoT o internet de las cosas, las ciudades sufrirán grandes transformaciones, encaminadas a la resolución de problemas que ya les afectan en muchos casos, como la contaminación. También para prestar unos mejores servicios a las personas.

Vehículos autónomos: la próxima revolución de la transformación digital

Gran parte del éxito del IoT se debe al auge inminente de las redes 5G, que poseen características especialmente adecuadas para atender a las necesidades de las smart cities, como una baja latencia o tiempo de respuesta y altas velocidades de conexión (hasta 1 Gbps).

Uno de los ámbitos en los que se espera una mayor transformación hacia al mundo de la digitalización y la monitorización en la red, en contraste con el modelo tradicional que todo el mundo conoce hoy en día, es el de la conducción. Los vehículos van camino de convertirse, no solo en vehículos eléctricos (una realidad cada vez más patente día a día en nuestras calles), sino cada vez más inteligentes: conducción autónoma y colaborativa, detección preventiva de fallos y gestión inteligente del tráfico son algunas de las características que se esperan para el futuro cercano. Incluso se predice un nuevo modelo de uso en cuanto a los coches se refiere, que ya se da en plataformas de car sharing y car renting, pero que va más allá, haciendo. Este nuevo enfoque permitiría que los vehículos se autogestion en completamente, atendiendo a las peticiones de los usuarios que solicitan su servicio, recogiéndolos y transportándolos a su destino de forma completamente autónoma e independiente.

Los vehículos del futuro más cerca que nunca

La cantidad de información que un coche autónomo debe procesar por unidad de tiempo es extraordinariamente alta, y se incrementa gradualmente según aumenta la complejidad del sistema de navegación que lo gobierna; por ejemplo, un sensor LIDAR, basado en la proyección de pulsos de luz para generar una imagen tridimensional del entorno, realiza hasta 1.5 millones de lecturas por segundo. También se emplean cámaras, tanto en el rango visible como infrarrojo/ultravioleta, que utilizan técnicas de visión por computador para identificar los elementos que observan; sensores de proximidad; sondas de monitorización del estado del vehículo, etc.

No menos importante que el proceso de sensado del entorno es el procesamiento y el tratamiento de datos, así como la toma de decisiones, incluyendo normas de circulación y normas éticas básicas, como la prevención de accidentes y la protección de los pasajeros y viandantes. Aquí, de hecho, se encuentra uno de los problemas más acuciantes y que más debate suscita en torno a la conducción autónoma: decidir para qué persona o conjunto de personas el vehículo debería garantizar la protección y seguridad, en caso de una situación fatal (por ejemplo, un coche lleno de pasajeros que va a chocar contra un grupo de personas).

Para minimizar los riesgos en la carretera, se barajan diferentes alternativas. Una de las que más fuerza está cobrando consiste en sacar al mercado vehículos que sean capaces no solamente de conducirse de forma autónoma, sino también de interactuar entre sí, lo que aportaría algunas ventajas extra:
• Prevención colaborativa de accidentes.
Descongestión de las carreteras y cruces mediante la adaptación automática de la velocidad de cada vehículo.
• Facilitar la circulación de ambulancias y coches de policía en casos de emergencia, entre otros.

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MIT Senseable City Lab Project.  (Pincha en la imagen para visualizar el GIF)

Como hemos visto, las opciones de mejora son inimaginables, pero para que todo este despliegue sea posible, se necesita de una infraestructura que de soporte y respalde tal cantidad de información de forma segura.

Centros de datos, smart cities y vehículos autónomos

Aunque un vehículo autónomo incorpore la más avanzada tecnología en cuanto a sensores y sistemas de procesamiento en tiempo real, la toma de decisiones basada en la información del entorno no podría ser posible sin la comunicación e interoperabilidad entre diferentes vehículos y elementos externos, como sensores situados en el entorno del ámbito urbano.

Deberían existir, por lo tanto, grandes centros de computación y procesamiento de información, que trabajarían constantemente en la nube, recibiendo estos datos y generando respuestas adecuadas a cada tipo de situación. Un sistema que interconectase vehículos y otros elementos urbanos entre sí con el fin de intercambiar información sería tremendamente peligroso si los datos no son tratados de forma adecuada, y para ello resulta imprescindible el despliegue de redes de comunicación seguras y fiables, capaces de resultar rápidas en su respuesta a la vez que infranqueables frente a amenazas.

Para el óptimo mantenimiento de las redes de telecomunicaciones que hiciesen de estas ciudades del futuro una realidad, la irrupción de la tecnología 5G es decisiva, así como el cambio de modelo hacia redes distribuidas, gestionables remotamente y fácilmente modificables y adaptables a las circunstancias particulares de cada entorno.

Desde Teldat, trabajamos continuamente en el desarrollo de sistemas que sean capaces de proporcionar soluciones robustas y flexibles a los retos de las ciudades del futuro, apostando por la arquitectura SD-WAN como pieza clave en sus soluciones de mercado.


Sobre el autor

Jose Antonio Moral
Jose Antonio Moral
Ingeniero Electrónico en el departamento de de I+D, actualmente trabajando como ingeniero programador en el área de software embebido y sistemas operativos.

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