gfastCuando se mencionan accesos Gigabit, lo primero que nos viene a la mente a la mayoría, especialmente en España, es un acceso de fibra óptica, para velocidades más allá de los 50 Mb. La operadora despliega fibra hasta tu casa, instala una ONT y listo: 100 Mbps, 300 Mbps, 600 Mbps e incluso 1 Gbps están disponibles, dependiendo de la cuota que uno esté dispuesto a pagar. Si no hay cobertura de fibra en tu domicilio, hay que conformarse (en el mejor de los casos) con un acceso DSL.

Pero un acceso Gigabit es realmente cualquier acceso capaz de ofrecer una velocidad de 1 Gbps: fibra óptica, cableado UTP, coaxial (DOCSIS 3.1) y ahora, con G.fast, incluso el cableado telefónico tradicional puede cubrir esa necesidad. Un acceso Gigabit no es una tecnología, es una meta.

Y, pese a que todos los Gigabit nacen iguales, “algunos son más iguales que otros”: las regulaciones, la cobertura, el coste, el carácter invasivo de las redes, etc. son diferentes en cada caso. En lo que respecta al último punto, el despliegue de nuevo cableado en el dominio privado es una operación altamente intrusiva que puede llegar a requerir el acuerdo de la comunidad de propietarios (multi-dwelling units). Y este tipo de acuerdos no son siempre fáciles: la instalación puede precisar de una inversión común, obras y molestias que determinados propietarios pueden no estar dispuestos a asumir. Todo ello puede actuar de barrera de entrada para tecnologías como la fibra óptica.

G.fast y sus ventajas

G.fast (ITU G.9700 y G.9701) soluciona alguno de estos problemas usando el omnipresente par telefónico. Es el nuevo hermano en la familia ADSL, ADSL2, ADSL2+ y VDSL2. Sus características principales son:

• Modulación DMT, con una carga máxima de 12 bits por tono (frente a los 15 de VDSL2).

• Frecuencias más allá de los 200 MHz (frente a los 30-35 MHz de VDSL2).

• TDD (time division duplexing) del upstream y el downstream (y no FDD, frequency division duplexing, usado por sus hermanos).

Como ventaja adicional, la naturaleza discontinua de la TDD puede aprovecharse para soportar estados de baja potencia.FRA (fast rate adaptation) para responder a cambios abruptos en las condiciones del canal (cuanto más ancho es el canal con el que se trabaja, mayor la probabilidad de que las condiciones varíen en alguna sub-banda).

¿Y alcanza velocidades de Gigabit?

Sí, pero… (y todo lo que va después de un “pero”es…) lo hace a muy cortas distancias. Y aquí muy cortas significa “muy cortas”; menores de 100 m. Y eso ¿en qué ayuda? Bueno, bastaría con instalar un mini-DSLAM, del tamaño de una caja de zapatos, en el patinillo de comunicaciones del edificio: del DSLAM a las viviendas se despliega G.fast usando el cableado preexistente reduciendo, así, la inversión, las obras y las molestias significativamente.


Sobre el autor

Santiago Font
Santiago Font
Ingeniero de Telecomunicación en el departamento de I+D. Dentro de dicho departamento está especializado en xDSL.

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