Todas las soluciones 5G nacen iguales, pero algunas son más iguales que otras

Cuando la tecnología 5G hizo su aparición en el debate público, las expectativas estaban por las nubes. Velocidades ultrarrápidas. Latencias cercanas a cero. Una tecnología capaz de revolucionarlo todo, desde la automatización industrial a los servicios sanitarios. Sin embargo, para la mayoría de usuarios, sus resultados han sido mucho más modestos: conexiones móviles algo más rápidas y un icono nuevo en el teléfono.

La brecha entre expectativa y realidad no es accidental. El término “5G” no remite a una tecnología única y uniforme, sino que abarca una gama de arquitecturas, espectros de radio, y estrategias de instalación con capacidades muy distintas. En términos orwellianos, puede que todas las tecnologías 5Gs compartan nombre, pero algunas difieren claramente de otras. Para entender sus distinciones, hay que estudiar la forma en la que se construyen realmente las redes.

 

No todas las redes 5G son iguales - 5G network slicing - Arquitecturas SA - Teldat

Un primer paso necesario: las bases del 5G

Los primeros despliegues de tecnología 5G se hicieron, en su mayoría, sobre arquitecturas standalone (NSA). Simplificándolo mucho, la arquitectura NSA permite desplegar la tecnología radio 5G empleando redes con núcleo 4G preexistentes. La gestión de la movilidad, las señales de control y muchas otras funciones clave todavía dependían del estándar LTE, mientras que la tecnología 5G se limitaba a aportar ancho de banda adicional.

Este enfoque tenía sentido. Permitía despliegues rápidos, sin apenas riesgo, y proporcionaba ventajas inmediatas a los clientes sin tener que sustituir todo el núcleo de la red. Los usuarios disfrutaban de mayor velocidad punta y rendimiento en zonas congestionadas. Pero las arquitecturas NSA nunca iban a explotar todo el potencial de las redes 5G. Esta etapa de transición permitía a los usuarios subirse rápidamente al tren, pero no los llevaba a su destino final.

Esa meta es la conocida como arquitectura 5G standalone (SA). El nombre no tiene mucho gancho… “5G+” suena mucho mejor. Con un núcleo 5G propio, la arquitectura SA elimina las restricciones heredadas de la tecnología 4G e introduce funcionalidades que no pueden existir en redes NSA. La latencia ultra baja, el comportamiento determinístico, la concentración masiva de dispositivos y la diferenciación granulada de servicios dependen de arquitecturas standalone. Las redes comenzaron a gatear gracias a la arquitectura NSA, pero necesitan de una arquitectura SA para encontrar el equilibrio.

No todas las arquitecturas 5G autónomas (SA) son iguales

Incluso en lo que respecta a arquitecturas 5G SA, la realidad tiene más matices de lo que pudiera parecer. Las arquitecturas standalone son de gran ayuda, pero no constituyen una garantía de por sí. Las capacidades reales de una implementación dependen de la madurez del software, el uso del espectro, el nivel de integración con los equipos del cliente, y el grado de sofisticación de las operaciones.

Analicemos cada uno de estos aspectos:

1) Las elecciones en el uso del espectro importan (o la diferencia entre andar a dos o cuatro patas)

La tecnología 5G de banda baja ofrece amplia cobertura y buena penetración en interiores, si bien su rendimiento no dista mucho del ofrecido por las redes 4G. Las bandas espectrales medias ofrecen un mayor equilibrio, al combinar mejoras importantes en la velocidad con métodos prácticos de despliegue a escala. Esta opción se ha convertido en la más popular para redes SA comerciales.

Luego están las ondas milimétricas (mmWave), capaces de ofrecer un rendimiento asombroso y una latencia extremadamente baja (aunque sólo en distancias cortas y con una línea de visión despejada). Esta opción requiere redes densas de celdas pequeñas y una planificación minuciosa del espectro radioeléctrico. Por ello, mmWave sólo es aplicable en entornos específicos (como campus, fábricas, nodos de transporte y estadios). Su potencial es inmenso, pero presenta retos financieros importantes.

2) La segmentación de red es otra línea divisoria (la reformulación de los Siete Mandamientos)

La verdadera arquitectura 5G SA permite que, en una infraestructura compartida, coexistan múltiples redes lógicas (optimizándose cada una de ellas para un escenario de uso concreto). Los requisitos de un segmento dedicado a vehículos autónomos son muy distintos a los de uno dedicado a sensores IoT de baja potencia. En teoría, la segmentación permite que las redes móviles se transformen en plataformas programables. En la práctica, los modelos comerciales, la orquestación, y las políticas de gestión del ciclo de vida siguen evolucionando (por lo que muchos “segmentos” están todavía en una fase más aspiracional que operativa).

3) Las URLLC llevan los límites cada vez más lejos (o la fábula de “La Gallina y el Cerdo”)

Las comunicaciones ultrafiables de baja latencia (URLLC, por sus siglas en inglés) se centran en aplicaciones en las que cualquier fallo o retraso es inaceptable: control robótico, operaciones en remoto, sistemas de seguridad industrial. Conseguir latencias de menos de diez milisegundos con una fiabilidad del 99,999% exige mucha coordinación entre las capas central, de radio, transporte, y aplicación. Estos despliegues existen, sobre todo en proyectos piloto y entornos controlados.

4) Los escenarios de movilidad vuelven a subir el listón (la vida más allá de la granja)

Las comunicaciones V2X dependen de una baja latencia constante y una alta fiabilidad escalable. Si bien la arquitectura 5G SA proporciona la base técnica, la adopción generalizada de V2X depende de la armonización normativa, la inversión en infraestructuras y la madurez del ecosistema. La tecnología avanza, pero las previsiones se mantienen en plazos medidos en años y no meses.

5) La computación distribuida (edge computing) lo une todo (o cuando los animales ya no esperan anuncios

Muchos escenarios 5G avanzados sólo son viables al combinarlos con computación distribuida multi-acceso (MEC). Al procesar los datos cerca de dónde se generaron, MEC reduce la latencia y evita canales de retorno innecesarios. En entornos industriales y ciudades inteligentes, la integración edge no es opcional. Es un requisito fundamental.

 

Hay que andar antes de echar a correr

La historia de la tecnología 5G se está escribiendo en estos momentos. La arquitectura NSA da impulso y ofrece visibilidad, pero es la arquitectura SA la que marca la diferencia. Incluso así, las funciones más avanzadas requieren tiempo, capital, y disciplina operativa para que las especificaciones se materialicen en servicios fiables.

Como usuarios y consumidores, siempre en busca del siguiente chute de dopamina, estamos siendo continuamente bombardeados con anuncios de nuevas tecnologías increíbles. Sin embargo, tratar de adelantarse sin tomarse el tiempo para sacarle todo el jugo a la tecnología 5G sería prematuro. La verdadera oportunidad radica en construir arquitecturas 5G SA inteligentes y maduras, capaces de soportar aplicaciones críticas y especializadas a escala.

En Teldat, trabajamos con los pies en el suelo sin perder de vista el futuro. Nuestras soluciones de comunicación y enrutamiento han sido diseñadas para entornos en los que el rendimiento, la seguridad y el determinismo importan. Ya sea mediante la creación de redes privadas 5G o la integración de arquitecturas distribuidas, nuestra atención se centra en conseguir que la tecnología 5G pase de ser una promesa a una infraestructura fiable.

No todas las soluciones 5G son iguales. Pero ¿por qué deberían serlo?

marzo 10, 2026
Santiago Font

Santiago Font

Telecommunications Engineer in Teldat´s R & D department. Within that department he is specialized in xDSL.

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