CyberbullyingInternet es un invento estupendo que ha transformado el mundo de mil maneras distintas. Por desgracia, también ha contribuido a empeorar la vida de algunas personas. Por ejemplo, el ciberacoso se ha convertido en un problema que muchos colegios se ven obligados a combatir.

 

Entender la magnitud de la cuestión y las maneras en las que los centros pueden ayudar a facilita la tarea de muchos padres.

¿Cómo comienza el ciberacoso?

Según una encuesta publicada en 2017, el 15% de los estudiantes afirmaban haber sufrido acoso en las redes. Las tácticas empleadas por los acosadores van desde hostigar por medio de comentarios hasta inventar rumores sobre la víctima, amenazar a alguien, animar a otra persona a suicidarse, colgar vídeos o fotos que ataquen a una persona, fingir ser otro y revelar información privada. Hablamos de cyberbullying o “ciberacoso”. 

El ciberacoso se ha convertido en un problema real que causa trastornos emocionales y hasta puede desembocar en la muerte de quien lo padece. El número de suicidios atribuibles a esta causa es trágico. Por ejemplo, una niña puso fin a su vida  después de que un amigo que se había hecho en Internet pusiera punto final a la amistad. Luego resultó que el “amigo” era en realidad un perfil falso creado por la madre de una amiga de la chica. Casos como este resultan impactantes, pero se han convertido en un verdadero problema dada la creciente importancia de las redes sociales.

El ciberacoso empieza, a menudo, por cosas muy pequeñas. Por ejemplo, en el caso anterior, la madre creía que la chica que se suicidó había avergonzado a su hija. Muchas veces basta con que alguien suba un vídeo en el que se mofa del pelo de otra persona, o de un adolescente que es distinto al resto. Sea cual sea el detonante, los efectos pueden ser devastadores.

La prevención en el colegio puede ser suficiente

A menudo, el ciberacoso no ocurre solo en casa, sino que llega a los centros educativos. Por ejemplo, estudiantes que sufren acoso en la red tendrán a gente que se ríe de sus vídeos o de los mensajes que cuelgan. Como muchos adolescentes tienen teléfonos inteligentes, el acoso puede seguir en las aulas.

Por ello, los colegios e institutos tienen que encontrar la manera de minimizar el riesgo. Aunque muchos centros no cuentan con personal suficiente para perseguir todos los casos que se den, sí pueden tomar medidas de gestión proactiva. A continuación, se enumeran solo algunas de las formas en las que los centros pueden ayudar:

  • Seminarios de formación: el profesorado necesita instrucción para detectar el ciberacoso y saber cómo pararlo.
  • Reuniones anti-acoso: hablar de ciberacosocon los estudiantes y enseñarles a denunciarlo.
  • Grupos de apoyo: crear grupos que ayuden a los que están sufriendo ciberacoso.
  • Hablar con los padres: comentar problemas que vayan surgiendo y enseñarles a ayudar a sus hijos.
  • Emprender acciones legales : a veces, los colegios pueden encontrar soluciones judiciales al problema.

Configurar la red del colegio para evita el cyberbullying

Además, los centros educativos también pueden tomar medidas antiacoso en la red del colegio. Por ejemplo, pueden prohibir el acceso a redes sociales en las instalaciones del centro y configurar sus ajustes de Internet para que sea imposible conectarse a ellas.

También pueden usar programas de rastreo ISP para identificar el origen del acoso y, lo que es más importante, usar aplicaciones que ofrezcan más apoyo a los estudiantes.

Las aplicaciones pueden ser una herramienta de prevención eficaz

Cada vez más empresas están creando apps para dificultar el ciberacoso. Por ejemplo, la app Tootoot ha creado una red de apoyo 24 horas para las víctimas. Los adolescentes que estén siendo acosados pueden hacer capturas de pantalla y compartirlas con el colegio.

Aunque la mayoría de los usuarios de esta aplicación se concentran Reino Unido, existen otras opciones que pueden ayudar a adolescentes de todo el mundo. Los colegios están fomentando el uso de estas aplicaciones como una manera de prevenir el ciberacoso. Los adolescentes que las usan pueden compartir imágenes y vídeos de forma anónima para proteger su identidad y evitar represalias. De esta manera, se benefician del anonimato del que muchos acosadores disfrutan y lo usan contra ellos para recuperar su vida.

La formación del profesorado es vital

Por último, muchos colegios e institutos apuestan por educar a los profesores sobre las posibles consecuencias de este problema. Y parece que la estrategia funciona. Según las más recientes encuestas, el 80% de los profesores saben lo que es el ciberacoso y cuentan con herramientas para gestionar el problema. El salto es exponencial si tenemos en cuenta que, hace tan solo unos años, el porcentaje medio rondaba el 15%.

Es importante recordar que el acoso, en todas sus formas, es una manifestación de ignorancia. Y la única forma de combatir la ignorancia es a través de la educación. Afortunadamente, cada vez más colegios son conscientes de la seriedad del problema y están lidiando con él de manera eficaz.

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Sobre el autor

David Brebner
David Brebner
Graduado en Ingeniería Electrónica y MBA en la Escuela de Negocios de Warwick, David es vicepresidente de ventas de FlashStart Internet Protection, socio de Teldat para Webfilter.

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