Hace no mucho, proteger una red corporativa era relativamente sencillo. Los empleados trabajaban desde la oficina, las aplicaciones se alojaban en el centro de datos, y el personal informático podía delimitar claramente lo que estaba “dentro” y “fuera” de la empresa. Con instalar un cortafuegos en la puerta y configurar una VPN para accesos puntuales en remoto, ya estaba todo hecho. "Ahora ese...

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