30 años de Internet, que son 30 años de Teldat

30 aniversarioEl 16 de marzo de 1985 se registró el primer dominio comercial de internet: Symbology.com. Pertenecía a un fabricante de ordenadores que se creó a partir de una división del laboratorio de inteligencia artificial del MIT, cuya especialidad era fabricar máquinas para LISP. Para poner las cosas en perspectiva, Microsoft registró su dominio en 1993, y America On Line, el que fuera el mayor ISP de la época, lo hizo en 1995, el mismo año que Amazon.

El 5 de mayo de 1985, con muy pocas semanas de diferencia, se funda Teldat, cuyo trigésimo aniversario también se celebra este año.  Y no es una coincidencia, ya que la historia de Teldat está ligada a internet y a las redes de comunicaciones. Se trataba de  encontrar la forma más eficiente de garantizar el acceso a dichas redes a todos los que, ya entonces, entendieron que eran el camino al futuro. Que éste se encontraba en las enormes posibilidades que se abrían para compartir la información, el conocimiento y el trabajo. Ese futuro que, 30 años después, hemos sido capaces de alcanzar con humildad, esfuerzo, trabajo y constancia.

Estos días hemos celebrado un aniversario que para nosotros es muy importante, ya que nuestro presente augura un futuro prometedor. En estos treinta años, nos hemos convertido en un potente grupo multinacional con presencia en los cinco continentes y que diseña, desde sus sedes en Madrid y Nuremberg, para  las principales empresas, instituciones y operadoras del mundo.  De todos nuestros clientes hemos podido aprender algo. Y a todos ellos, tenemos algo que agradecerles: su confianza y apoyo, que nos han hecho llegar hasta donde hoy nos encontramos. Han sido unos años apasionantes, de evolución extremadamente rápida, en los que hemos visto desparecer a muchas empresas que empezaron con nosotros, como aquella visionaria Symbology, que registró el primer dominio .com de Internet.

A partir de ahora, comenzamos a trabajar para volver a convertir en realidad ese futuro que se avecina, igual que hicimos en aquel ya lejano 1985. Este es nuestro arte, ya que siempre hemos entendido el proceso de creación tecnológica como una forma de arte. Y si en lo relativo al arte, la vanguardia se plasma en forma de nuevos materiales, enfoques atrevidos y novedosas formas de compartir la belleza, para Teldat, la vanguardia tecnológica parte del intercambio de información, que no deja de ser el motor que impulsa la sociedad del conocimiento en la que vivimos. Este es exactamente el objetivo de Teldat: crear, para la sociedad del conocimiento y sus individuos, las plataformas tecnológicas más avanzadas que hagan más eficaz la comunicación entre empresas y sus usuarios.

Lola Miravet: Ingeniero de Telecomunicaciones, es la Directora del Departamento de Marketing Corporativo de Teldat

Pocos dirían que la Universidad de Oxford es más antigua que el Imperio Azteca

teldat logoY aunque muy pocos lo diríamos, así es. Los datos dicen que la Universidad de Oxford se fundó a primeros del Siglo XII, y los Mexicanos fundaron Tenochtitlan, la capital del imperio Azteca a principios del siglo XIV.

La percepción del paso del tiempo es una de las sensaciones más subjetivas que existen. Sólo cuando se repasan y se reconocen hechos relevantes que han tenido lugar durante un período de tiempo, se es consciente de hasta donde se ha avanzado y los logros que se han conseguido.

Muy recientemente se han cumplido ya tres años de la unión de Teldat SA y la alemana Funkwerk Enterprise Communications GmbH, lo que dio lugar al nacimiento del líder europeo en equipos de comunicaciones. Una empresa global, con presencia en cuatro continentes, más de 5.000 distribuidores y una base de clientes en todo el mundo entre la que se cuentan las mayores operadoras y empresas de todos los sectores.  Tres años que han pasado muy rápido, pero en los que los cambios en las dos partes de la compañía han sido profundos y han transformado lo que era un ambicioso proyecto en una realidad de éxito.

Como en todos los procesos de integración, el camino durante estos tres años no ha sido fácil, y ha sido necesario conjugar diferentes culturas, diferentes modelos de negocio, diferentes formas de hacer las cosas y diferentes estructuras.  Y tres años después (ya!) tras superar algunas situaciones complicadas, y tras mucha dedicación y mucho esfuerzo por parte del equipo alemán y el equipo español, cada vez son más los proyectos que se abordan de forma exitosa con la participación indiferenciada de las dos partes de la compañía. Y es de esperar que esto no sea más que el principio. Porque la gran ventaja competitiva de Teldat está en la diversidad de sus componentes y la fortaleza de sus unión. Y es esto exactamente, lo que hace de Teldat el líder europeo en su sector.

Muchos pensarán que este no es un post adecuado para el blog de una empresa tecnológica. Y tendrán razón. Pero una de las cosas que hacen de  Teldat una empresa diferente es que pensamos que existen ocasiones en las que es necesario ir más allá del puro negocio (que en nuestro caso es el tecnológico) y mostrar algunas de las cosas que nos dan personalidad como compañía. Este fin de semana, el mundo ha conmemorado el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín, algo relevante y de interés especial para al menos la mitad de las personas que forman nuestra empresa. El origen de este post, sobre el paso de tiempo y la integración,  se encuentra en los actos de conmemoración que han tenido lugar en Madrid y que terminaron, mediante un espectacular juego de proyecciones con la transformación de nuestra Puerta de Alcalá en la Puerta de Brandemburgo. Pocas imágenes tan gráficas del proceso de transformación de nuestra compañía, hasta convertirse en la gran empresa europea que es hoy. Sólo tres años después.

Lola Miravet: Ingeniero de Telecomunicaciones, es la Directora del Departamento de Marketing Corporativo de Teldat

En el ojo de la tormenta

Photo_Teldat_colibriservice_web

Muchos de los lectores, habrán oído hablar de una película que actualmente está en cartelera y que se llama El ojo de la tormenta. Cuenta la historia de un pequeño pueblo del medio oeste americano, que sufre el paso de varias tormentas, tornados y enormes huracanes. Para aquellos que piensen que están en un post equivocado y que esperaban leer sobre tecnología, pueden seguir leyendo. Es un post sobre tecnología (aunque no lo parezca, aún), como veremos más adelante.  Pero el otro día, mientras veía la película me di cuenta de algunos detalles que me recordaron algunas características sobre el negocio de routers en el que nos movemos.

La película no ofrece nada nuevo. Y menos para aquellos de nosotros que vimos Twister en los 80, una muy similar en los 80, que entre otras cosas tenía una imagen de una vaca volando que la mayoría recordamos. Lo interesante es que esta vez la película la vimos en experience mode.  Lo que quiere decir que el cine había sacrificado la mitad de la sala para instalar unos ventiladores enormes equipados con vaporizadores de agua que estaban coordinados con las imágenes de la película.  Así, cuando los personajes sufrían los rigores de la tormenta, el sistema ponía en marcha los ventiladores y un fuerte viento cargado de gotas de agua llegaba hasta el público. Dado que el principal hilo conductor de la película es la repetición de escenas muy similares, cuando las luces se encienden el público está helado y mojado. Es posible que haya gente que esté convencida que esto es una buena idea, pero bajo nuestro punto de vista, no estamos muy convencidos de que así sea. Veamos por qué.

Para empezar, y contrario a lo que pudiera parecer, este sistema no ayuda en absoluto a introducirse en la película. Uno está mucho más preocupado por cuándo se van a poner en marcha los ventiladores, la fuerza del aire, la cantidad de agua y otras cosas que poco tienen que ver con historia que cuenta la película (por simple que sea).  Y al final, lo único que se quiere es que se termine cuanto antes para salir corriendo a por una toalla y algo caliente. Por otra parte, el cine tuvo que sacrificar la mitad de las entradas de la sala e invertir en crear un sistema que a los clientes puede gustarles o no, pero que además no supone una mejora significativa en la experiencia de ver la película. Y finalmente, la entrada es más cara. Así que muchos de los clientes seguramente, preferirán ahorrarse el dinero.

Y aquí es donde volvemos a nuestro negocio de routers (sí, este es un post sobre tecnología). Para empezar, y citando el título de la película, es exactamente donde nos encontramos: En el ojo de la tormenta. Temas como NFV, SND, seguridad o movilidad, van a traer cambios muy importantes en la forma en la que los operadores consideran las redes de acceso. Pero además de juegos de palabras obvios, veamos donde están las similitudes entre un fabricante de tecnología y la experiencia  del cine.

  • Eficiencia: Las necesidades generales de los clientes, en lo que se refiere a equipamiento de red, son bastante conocidas. Muchos fabricantes llenan sus equipos de funciones que los clientes no necesitan, y que solo consiguen sobrecargar la capacidad del equipo y disminuir el  rendimiento de aquellas que el cliente necesita y por las que paga.  Exactamente como en la película, en la que la historia pierde todo el interés que pasa a la tormenta interna artificial.
  • Inversión: Cuando un fabricante diseña un roadmap de producto, el retorno de la inversión es uno de los puntos claves. Y por tanto, se invierte en desarrollar funciones que demanden la mayoría de los usuarios, o funciones que tengan una demanda clara por parte de un nicho de mercado o de clientes especiales. De otra forma, la inversión es inútil. Durante toda la película, el pensamiento recurrente era: Y aparte de para una película de huracanes, ¿para qué puede ser útil esta inversión en infraestructura? Porque tiene una reutilización muy complicada para cualquier otro tipo de películas (o al menos para un número muy reducido de ellas).
  • Precio: ¿Está el cliente preparado para pagar un precio extra por lo que se ofrece?  Vivimos en un mundo en el que los presupuestos se recortan cada día. Y los clientes tratan de ahorrar cuanto pueden en aquellos aspectos que no son realmente necesarios. ¿Es razonable cobrar un extra (y arriesgarse a que el precio esté fuera de mercado) por funcionalidades que el cliente no necesita o  que quizá no aprecie?

Como se ve, no encontramos la película muy interesante (ni con ventiladores, ni sin ellos), pero llegamos a la conclusión de que quizá tiene sentido prescindir de algunas funcionalidades atractivas, y llamativas y marketeables  que de cara al cliente sólo sirven para aumentar los costes y sin embargo no aportan una solución mejor a lo que buscan (que en este caso, obviamente, era ver una buena película).

Esto es lo primero que tenemos en cuenta en Teldat cuando diseñamos nuestros equipos. Cómo resolver las necesidades de los clientes al menor precio posible.  Y para ello, lo primero que hacemos es descubrir qué es lo que buscan y qué es lo que quieren. Y enfocarnos en ello, sin añadir adornos que nos permitan cobrar un precio mayor, pero que no aporten un valor significativo. Esto es lo que en Teldat llamamos Competitividad. Y es una de nuestras mayores fortalezas.

 

Lola Miravet: Ingeniero de Telecomunicaciones, es la Directora del Departamento de Marketing Corporativo de Teldat

Qué solución de enrutamiento elegir: ¿A, B, C… o T?

A la hora de escoger un servicio de enrutamiento es muy fácil dejarse llevar por lo que hace la mayoría: guiarse por modas, o directamente, elegir la primera opción con la que se encuentra uno; en lugar de ello, ¿por qué no tomar una decisión racional?

Veámoslo con una analogía. No existe razón para acogerse al orden canónico del alfabeto. ¿O sí la hay? ¿Habéis pensado en ello? ¿Es importante? Puede que no, pero la gran mayoría de nosotros ha deseado en algún momento, que el orden alfabético por el que se nos reclamaba para alguna actividad, o se nos clasificaba en un determinado grupo, fuera otro distinto. O que nuestro apellido empezara por una letra diferente, que para el caso es lo mismo.

Un proceso de selección basado en el alfabeto no constituye una decisión racional. Interviene el azar (menos para uno mismo, puesto que la suerte está echada desde el principio). Existen muchas cosas en nuestro día a día que hacemos por razones desconocidas, o peor aún, basándonos en criterios equivocados. Los seres humanos somos animales de rutinas, y tendemos a estandarizar comportamientos con los que nos sentimos cómodos. Nos aferramos a ellos. Pensamos que es el modo más eficiente de proceder, y si tenemos en cuenta la falta de tiempo y los problemas para adoptar demasiados compromisos personales que casi todos padecemos, podría tener sentido. Y así, a menudo olvidamos que las razones deben ajustarse al objetivo que perseguimos.

¿Por qué seguimos verificando nuestros correos electrónicos en nuestro tiempo libre, aunque no estemos esperando nada (excepto spam, si acaso)? Porque es nuestra rutina. O cuando nos comprometemos “definitivamente” a ponernos en forma… ¿Por qué seguimos sentados en el sofá en lugar de correr al gimnasio? Somos capaces de encontrar millones de razones “válidas” para justificarnos en lugar de poner los medios para alcanzar nuestro objetivo.

Las consecuencias de tomar decisiones irreflexivas en el ámbito de las TIC

Los ejemplos que hemos visto hasta ahora pertenecen a la esfera de nuestra vida cotidiana. No revisten mayor importancia, dado que no suponen un impacto en otras personas a parte de nosotros mismos. El verdadero problema viene cuando aplicamos el mismo comportamiento en nuestra vida profesional. Aquí, y especialmente en el área de las TIC, toda decisión tiene un impacto directo en el rendimiento de las personas, la efectividad de la organización y los resultados financieros de la empresa. No olvidéis que el sector TIC es la plataforma sobre la que se construyen hoy los procesos de empresa.

Pensad en ello un momento: ¿cuántos procesos de compra de TIC culminan con una decisión que no se ajusta del todo a las necesidades de nuestro proyecto? Por supuesto que el tiempo y los recursos pueden suponer un problema. De modo que a veces (todos nosotros) tendemos a elegir a los fabricantes más reconocidos, o al comercial que nos presiona constantemente para llegar a un acuerdo, o la opción con la que nos sentimos más cómodos, sin que haya necesariamente una razón objetiva que apoye esta preferencia . ¿Por qué lo hacemos? Pues porque es lo que todo el mundo hace y, por tanto, nadie nos lo echará en cara si algo sale mal.

Quizá, de este modo, estamos perdiendo oportunidades de cambiar, de innovar... En resumen, de encontrar soluciones que mejoren nuestra organización. Las empresas grandes no siempre poseen la solución definitiva. Especialmente, en lo que concierne al sector TIC. Las empresas medianas, no tan grandes, a menudo poseen algunas ventajas indiscutibles para sus clientes.

  • Mayor permeabilidad respecto a las innovaciones tecnológicas: en las compañías de gran envergadura, implementar cambios es complejo y económicamente muy costoso.
  • Flexibilidad a la hora de ofrecer soluciones específicas a una variedad de clientes distintos: las grandes empresas, por el contrario, ofrecen procesos estandarizados a los que el cliente, al fin y al cabo, se debe adaptar.

En la mayor parte de los casos, los vendedores genéricos, con un modelo de negocio de un solo tamaño para todos, no pueden permitirse ofrecer demasiados detalles funcionales. Y así, la organización termina careciendo de una solución que les ahorra preocupaciones, tiempo y dinero. Al final, esta política empresarial acaba teniendo un impacto negativo en los resultados financieros; los propios y los de sus clientes.

Soluciones específicas para necesidades de enrutamiento concretas

Salirse de los estándares, abandonar el camino marcado por la mayoría… ¡no es gratis! Requiere esfuerzo, pruebas, tiempo, dedicación… Así como asumir algunos riesgos. Pero si funciona, todo se traduce en un valor añadido del que las empresas se pueden beneficiar. Conocemos todos los pasos, porque lo hemos observado en nuestros clientes, esparcidos por todo el mundo. Desde la incredulidad y el escepticismo, a la sorpresa, para llegar por fin a una lealtad que perdura durante años. De estas gratificantes experiencias con nuestros clientes de siempre, también se benefician quienes ahora confían en nosotros por primera vez.

Sabemos cómo ayudar a cualquier organización a obtener las mejores soluciones para sus necesidades de enrutamiento.

Y volviendo a la analogía con el alfabeto, cambiar el orden establecido no solo era posible. Sino que también era más sencillo de lo que pudiera parecer. Lo llevamos haciendo desde el principio: ayudando a clientes como vosotros, a decidir si en lo que respecta a sus necesidades concretas de enrutamiento, la “T” debería ser la primera opción a considerar, en lugar de A, B o C ¡Y que sean otros quienes se dejan llevar por la corriente!

Lola Miravet: Ingeniero de Telecomunicaciones, es la Directora del Departamento de Marketing Corporativo de Teldat