image_LTE_catEn el año 2000 se presentó la tecnología GPRS, que ofrecía la posibilidad real de transmitir datos por redes celulares 2G, adaptando una red de circuitos, pensada para transmitir voz, a una de paquetes. Hace casi una década y media, las velocidades típicas que se alcanzaban eran de 40 Kbps en la bajada (de la red al terminal móvil) y 14 Kbps en la subida (del móvil hacia la red).

En aquel entonces, las redes comerciales estaban pensadas y diseñadas para el público individual, que utilizaba el portátil para conectarse eventualmente a Internet durante intervalos cortos de tiempo. Además de la baja velocidad, las empresas y corporaciones echaban en falta una serie de prestaciones clave para poder utilizar estas nuevas redes como medio de acceso a su red corporativa. Entre las carencias más importantes se encontraban la excesiva latencia, la falta de calidad del servicio, la falta de seguridad, la poca flexibilidad en el direccionamiento privado del cliente, la inestabilidad del servicio o la reducida gama de equipamiento disponible.

A pesar de estas limitaciones, Teldat observó que, efectivamente, había varias aplicaciones empresariales que se podían beneficiar de los nuevos servicios móviles que estaban apareciendo. Más allá de la natural evolución de los sistemas Machine-to-machine (M2M), ofrecidos hasta entonces mediante redes de circuitos GSM para aplicaciones típicas como “la máquina de refrescos” o el telecontrol, Teldat apostó por aplicaciones más propias del mundo de las comunicaciones de empresa tradicionales y, en concreto, del tráfico transaccional como el de cajeros o terminales en punto de venta. La misión de Teldat fue complementar esas redes iniciales básicas con dispositivos que corrigieran las deficiencias antes mencionadas. Por ejemplo, además de los protocolos software necesarios en IP, seguridad y calidad de servicio, los equipos utilizaban módulos internos, en lugar de “pinchos USB” o tarjetas PCMCIA. Estos últimos no estaban diseñados para una operación robusta 24×7, no permitían la conexión adecuada de antenas externas o el uso de dos tarjetas SIM de distintos operadores para una mayor redundancia.

Desde esos primeros años del 2000, la tecnología celular ha ido avanzando sucesivamente a través de nuevas generaciones: EDGE, UMTS, HSDPA, HSUPA, HSPA+. Teldat ha sido pionera en el uso de dichas tecnologías en beneficio de la conectividad de empresas y corporaciones, desarrollando dispositivos específicos, más allá de los routers de acceso de oficina, como equipamiento para conectividad en vehículos o dispositivos bridge para simplificar la adopción de 3G en oficinas con routers existentes. Finalmente, nos encontramos en la fase de despliegue de la tecnología LTE (Long Term Evolution), conocida comercialmente como 4G, a pesar de la controversia técnica que dicha clasificación suscita, ya que en sentido estricto, no cumple los requisitos técnicos necesarios.

Sea como fuere, la mayor parte de los operadores móviles están desplegando la tecnología LTE, a la par que ya hay disponible multitud de terminales, como smartphones, o dispositivos varios de comunicación LTE, como pinchos USB, módulos o routers.

Gracias a la evolución tecnológica, la situación ahora es muy diferente a la de comienzos de los años 2000. En esta fase de adopción inicial el futuro no está escrito y no se sabe el éxito que tendrá o las aplicaciones y servicios concretos que se utilizarán masivamente, pero todo apunta a un prometedor futuro para LTE.

¿Qué ventajas concretas aporta LTE al mundo de la empresa?

La ventaja más llamativa es sin duda el gran aumento de velocidad de acceso que se puede alcanzar, tanto en bajada como en subida. La velocidad real que un usuario concreto puede alcanzar depende, como siempre en enlaces radio, de muchos factores. Principalmente, del diseño de la red, o en otras palabras, de lo que el operador móvil quiera ofrecer, que depende a su vez de la cantidad de espectro radioeléctrico de que disponga y de la calidad del backhaul, o conexión entre los nodos radio de la red, y el backbone. Dependiendo del operador y la zona de cobertura, las velocidades típicas van desde 8 Mbps en bajada y 4 en subida, hasta 20 Mbps en bajada y 10 en subida. Como regla de referencia, cada celda de LTE puede soportar hasta 200 usuarios activos a velocidad total por cada 5 MHz de espectro.

Otra ventaja introducida en las sucesivas generaciones de tecnología celular es la constante reducción de la latencia de red, o tiempo de tránsito de los paquetes. LTE consigue latencias típicas por debajo de los 100 milisegundos, frente a más del doble en 3G y un 70% más en HSPA+. Esta mejora es importante para aplicaciones transaccionales, para el tráfico de VoIP y para la navegación web, ya que mejora considerablemente la experiencia de usuario.

Un aspecto no menos importante de LTE es que se trata de una tecnología de paquetes extremo a extremo. Por primera vez, una generación celular no tiene que utilizar o adaptar circuitos conmutados, pensados para voz, para transmitir datos. Esta es una ventaja de la que se benefician principalmente los operadores móviles, ya que les permite operar una red más simple, pero que repercute también en los usuarios finales, con redes más estables y con servicios más flexibles, como la voz, que veremos a continuación.

LTE no estaba pensada inicialmente para voz. Al ser una tecnología de paquetes, LTE no permite transmitir voz al “estilo convencional”, mediante circuitos, por lo que los operadores utilizan las redes GSM cuando el usuario quiere realizar una llamada de voz. Como es lógico, en la mente de todos los operadores móviles que están desplegando LTE en la actualidad, está el poder finalmente “desmantelar” las redes 2G/3G legacy. Por ello se ha estandarizado la transmisión de voz en LTE mediante tecnología ToIP, lo que se conoce como VoLTE, que permite a los operadores utilizar sus cores IMS y ofrecer servicios avanzados de voz de manera muy flexible, como videoconferencias. En el mercado de routers LTE, está por ver qué posibilidades ofrece la tecnología, dependiendo de lo que se desarrolle, tanto a nivel de red, como de módulos LTE. Pero se abre también un horizonte de posibilidades para servicios de voz más avanzados que en 2G/3G, como la oportunidad de tener más de una línea de voz por terminal (por ejemplo para mediagateways).

Otras innovaciones técnicas de la tecnología LTE

Además de lo mencionado, LTE incorpora otras muchas novedades técnicas que ofrecen ventajas, como un menor consumo de energía por la manera independiente en la que recibe y transmite la información, una transición rápida entre UMTS y LTE o la posibilidad de auto-organizar la capacidad de la red en función de las necesidades, entre otras.

El desarrollo de estándares celulares está en evolución constante y ya se están definiendo mejoras y nuevas funcionalidades para la siguiente generación: LTE Advanced. Pero LTE, debido principalmente a su mayor ancho de banda, es ya una opción realista de acceso a la red para empresas y corporaciones, tanto para servicios de datos como de voz; Para enlaces de respaldo, así como para enlaces principales.

No hay que olvidar tampoco, la cada vez mayor integración del mercado de las telecomunicaciones, sobre todo en Europa, que repercute en una mejora de la oferta final al cliente por parte de los operadores, con mejores opciones de tarificación y, en general, una oferta de conectividad fijo-móvil más integrada y que responde mejor a sus necesidades.

Por todo lo dicho, desde Teldat creemos que LTE va a permitir a empresas y corporaciones beneficiarse de nuevos escenarios de conectividad, sin renunciar a las prestaciones exigidas tradicionalmente a la conectividad cableada.


Sobre el autor

Eduardo Tejedor

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